.

.

martes, 10 de enero de 2012

EL OPTIMISMO

Antes de nada, me gustaría presentarme y agradecer la invitación del señor&amigo Marcos Pantani a esta propuesta. Soy Manuel, lucense aficionado al buen fútbol, al humor negro e inteligente y aspirante a buen docente. Intentaré, contando con el escaso tiempo libre del que dispongo hoy día, de aportar mi pequeño granito de arena a este proyecto; por supuesto, será para mi un placer colaborar y espero sumar.
Y para esta pimera entrada he decidido hablar sobre el “optimismo”, ese matiz prácticamente inapreciable en la sociedad actual, demasiado ocupada en pagar hipotecas, solicitar créditos que nunca recibirán, acudir a la vorágine de las rebajas y fundirse medio sueldo (si es que existe), criticar al vecino/a de al lado, etc.
Aún sabiendo de la peligrosidad de las generalizaciones, creo que nos hayamos en un “presente deprimido”. Sabemos que toda “depresión” conlleva dos etapas: la primera se caracteriza por tremendos bajones donde todo parece ir mal, donde uno no es capaz de ver la salida a sus problemas y donde nada del entorno aparenta ser una ayuda potencial; y por otro lado, en ciertas ocasiones, las personas depresivas manifiestan estados de absoluto éxtasis, de una autoestima desmesurada que les puede llevar a fundir su patrimonio en un abrir y cerrar de ojos. Pues bien, salvando las distancias y adaptando la explicación al mundo actual, creo que cada vez con más notoriedad, nos hemos ido adentrando en un proceso depresivo (y no hablo de la famosa crisis): nos cuesta digerir nuestros golpes y fracasos (muchas veces el propio orgullo nos lo impide) y se puede pasar, de la noche a la mañana, de no querer salir de tu habitación a desear una noche de fiesta sin descanso en compañía de amigos; una vez termina la velada, todo vuelve al punto de partida, y la persona se da cuenta de que lo “bueno” ha pasado y que toca “enfrentarse” de nuevo a la realidad.
Adentrándome más en el título de la intervención, si analizamos el contenido de una edición cualquiera de un telediario o de un periódico español, ¿qué porcentaje de noticias en tono positivo encontramos? ¿5-15%? ¡Probablemente! Crisis mundial, recortes, corrupción, expedientes de regulación de empleo, despidos, violencia de género, paro... son las palabras que inundan los titulares. Y es que, si nos paramos a pensar, estamos inmersos en la misma dinámica desde hace mucho tiempo (nuestros abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, etc. ya lo vivieron, en otras épocas y cotas, pero el mismo pesimismo).
Pues yo me niego a formar parte de esa dinámica. No pienso dedicar mi existencia a pensar en lo mal que lo voy a pasar, en las dificultades que puedo atravesar, etc. Quiero, antes de nada, disfrutar de lo que hago; si uno es feliz con lo que hace y actúa en consecuencia con sus principios (todos los tenemos, unos más visibles y firmes y otros menos) caerá varias veces, pero se levantará porque sabe que sus piernas son fuertes y resistirán los quilómetros que les hechen encima. Quiero, ante todo, ser OPTIMISTA, aquello que se define como “aquel que propende a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable”. Hoy en día, como opositor a maestro, me llegan mensajes de todos los lados que hablan de “lo mal que está la situación en el sector público” y de la más que posible “congelación de las oposiciones a la enseñanza”. Lo entiendo y soy realista, la situación no está para hechar cohetes, pero dicen que “la esperanza es lo último que se pierde” y seguiré estudiando hasta que el día de mañana esté enseñando, que a fin de cuentas es lo que me apasiona. ¡Si es en 2012 estupendo! Si no lo es y tengo que esperar hasta 2016, cuando me llegue la oportunidad seré mejor maestro de lo que lo sería este año y tendré tiempo para completar y complementar mi formación.
Por tanto, no pretendiendo aburrir más de la cuenta con mis vivencias y a sabiendas de mi “no licencia o competencia” para dar consejos, os diría que os tomeis con la máxima profesionalidad aquello que os ocupa, que lo vivais, que lo disfruteis minuto a minuto porque de ello dependerán los resultados obtenidos en un futuro. No sirve de nada escudar los fracasos en terceras, cuartas o quintas personas; el máximo responsable siempre es uno mismo, sólo hay que buscar la raíz del problema para actuar y resolverlo. Únicamente actuando con seriedad y sentido común se alcanzarán objetivos significativos y eficaces, siendo pacientes, realistas y no precipitándonos.
Para finalizar, mencionaré una frase de L. Tolstoi (S. XIX), adscrito a la corriente realista, que para mi refleja y resume el contenido de lo que pretendía expresar: “El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace”.
Sin más, espero no haber resultado cargante y haber despertado, aunque sólo fuese un poco, el optimismo en vosotros. Gracias por la atención. Manuel.

Por Manu López

1 comentario:

Marcos Pantani dijo...

Increíble primer escrito Manu. Genial. Sinceramente me parece muy bien elaborado y estructurado. Sinceramente me ha encantado. Sigue así (como vayas a mejor quedaré en evidencia jeje).
Y nada, en cuanto a lo que dices es algo que quería tratar en algún momento pero casi mejor que lo hayas hecho tú porque ha quedado perfectamente explicado. Es cierto que vivimos en una sociedad que nos alenta a un desiquilibrio constante. Nos engaña con sus felicidad difusa, etérea e ínfima. Nos hace creer que lo material es lo que ayuda a esa felicidad. Los principios dejan de ocupar un lugar importante en nuestras vidas y las apariencias, los espejismos y la falta de personalidad están a la orden del día. Por eso es tan difícil encontrar la felicidad hoy en día. Lo tenemos todo y no tenemos nada en el fondo. No sabes lo que cuesta "ganarse el pan", y ello ocasiona en nosotros una falta de realización personal acuciante, lo que nos impide valorar positivamente lo que tenemos. Tenemos tanto que no podemos pensar en lo que queremos tener, si no en lo que dejamos de tener, de ahí que el negativismo nos aborde más de las veces que nos hubiera gustado. Por eso es bueno pensar en todo aquello que tenemos y mirar para adelante con orgullo, ese orgullo sano que nos hace fuertes ante las adversidades, y no ese otro que nos hace fuertes ante esas personas (amadas) que dañan sin pretenderlo y que pagan los platos rotos del devenir de nuestra educación contaminada por dicho materialismo.

Creo que has plasmado magníficamente ese pensamiento del que hemos hablado sobre la necesidad e sustentar nuestra filosofía de vida sobre un optimismo basado en un realismo. Algo que comparto 100% contigo.

Muy grande Manu ;)

 
Powered by Blogger