No me lo podía creer, y menos con la situación económica del país, pero el nuevo gobierno ha decido aplicar un cambio holístico a la sociedad, con todos los gastos innecesarios que ello conlleva. Mejor dicho, pretenden contentar a "su" sociedad.
Restricciones en el aborto o en la píldora del día después, reforma laboral, reforma educativa, quitar Educación para la Ciudadanía -acusándola de "adoctrinamiento" socialista- y sustituirla por Educación Cívica y Constitucional... ¿Qué será lo próximo? ¿Cantar el Cara al Sol todos los días? ¿Rezar 5 padrenuestros cada vez que nos castiguen? ¡Qué despropósito!
Quizá las cabezas pensantes -huecas- del nuevo gobierno consideran que el nivel de la enseñanza española puede sobresalir experimentando reformas cada ocho años. Primero quitamos la EGB y ponemos la ESO, luego reconvertimos la ESO y le quitamos un año, para dárselo a BAC y a FP, etc. Vale, lo que ustedes quieran, pero es marear la perdiz para dejarlo todo igual. ¿A propósito? ¿No buscaba el poder una masa estúpida y maleable? Pues nada mejor que transformar a los estudiantes en carne de cañón, víctimas de catarsis educativas a ráfagas e ideológicas.
Si pretendemos alumnos mejor formados, necesitamos un proyecto sólido y mejor financiado, inmune a rabietas partidistas. No es de recibo, ni mucho menos, que el sistema educativo sufra estas metamorfosis periódicas y que sus recursos monetarios sean tan exiguos. Necesariamente, hay que incrementar su partida en los Presupuestos Generales del Estado, así como dar paso a nuevos maestros y profesores, que aporten ideas novedosas y una educación más satisfactoria, en la que el alumno disfrute de aquello que estudia. Por desgracia, los dirigentes tienen la desfachatez de decir a los cuatro vientos que estamos a la cola de Europa, cuando el propio Gobierno prefiere invertir en armamento o en carreteras inservibles antes que destinar un poco de calderilla al sistema educativo -ese que, paradójicamente, consideran "vital", la supuesta Joya de la Corona-. Una fruslería, ya ven.
En cuanto a lo de Educación para la Ciudadanía, no creo que sea una asignatura "adoctrinadora", y tampoco le veo el sentido a cambiarle el nombre. ¿Para qué? Lo mismo son ellos quienes pretenden adoctrinar ahora... Es lo que suele ocurrir en una monarquía parlamentaria bananera, que la educación es la prostituta del partido dominante.
No obstante, quisiera puntualizar un pequeño detalle sobre la susodicha asignatura. Personalmente, creo que la existencia de Educación para la Ciudadanía -o sucedáneos- demuestra la incompetencia del sistema educativo. Si algo han de saber los maestros y profesores -entre los que me incluyo, pese a no ejercer-, es la existencia del currículo oculto. ¿Y para qué sirve? Este currículo está ahí para que los valores -constitucionales y cía-, sean inculcados en los alumnos de manera transversal, a lo largo de todas las otras materias del temario.
En otras palabras, que el profesor de lengua ha de enseñar a los alumnos a ser respetuosos con sus semejantes, tarea que también ha de llevar a cabo el de matemáticas, ciencias naturales, educación física, etc. Es más, tal precepto sería asimismo aplicable a los padres, que tienen tendencia a desentenderse de manera bochornosa de sus hijos... En resumidas cuentas, crear una asignatura específica para "valores" es demostrar, sin cortapisas, que los profesores y los padres -integrantes de la sociedad- son incapaces de hacerlo, que prefieren limitarse a dar letras o números, concentrando el grueso de valores en una asignatura "descarada" que se granjeará la resistencia de los alumnos y la oposición de numerosos grupos sociales.
Pero esto ya lo sabíamos; los poderes políticos/económicos no quieren una sociedad inteligente. Si acaso, esclavos bien formados. Pasen y vean, el circo ha llegado a la ciudad.
Por Elemento Cero
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